Después de muchos años, las organizaciones regresaron a su esencia: entender que su funcionamiento depende del desempeño cooperativo de cada una de sus piezas. Así, los empleados dejan de ser cifras en el reporte mensual y se convierten en seres humanos cuyas capacidades personales y profesionales hacen que el engranaje de la empresa funcione como un todo.
Es en estos tiempos cuando se hace más vital que nunca la elección adecuada, minuciosa y estudiada de profesionales integrales, destacados en todo nivel, para posiciones gerenciales de las organizaciones. |